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domingo, 30 de abril de 2017

Cartas: #5- Persona que se suicido

Si estás leyendo esto significa que las cosas no mejoraron; la vida no fue color de rosa después de todo el esfuerzo depositado. Significa que no tendré hijos; una pareja; una vida lujosa; no viajaré por el mundo como tenía planeado; no tendré una vida normal, porque todo eso, los planes se fueron a la mierda. 

La depresión comenzó a sobrepasar niveles demasiados altos; alegría y pensamientos suicidas a cada momento del día y la noche. Teniendo pensamientos tan positivos en una hora y cambiando a quererme quitar la vida en ese instante de cualquier forma; todo eso en segundos. Teniendo un buen día o malo no importaba, llegaba a casa del trabajo sonriendo falsamente cuando me preguntaban "¿Qué tal el trabajo?" y yo mintiendo "Bien", cuando el trabajo estuvo bien, pero no yo. Así que caminaba al cuarto como si nada pasara y cerraba la puerta dejando las luces apagadas; me recargaba en un mueble y comenzaba a llorar sin control alguno, sin razón aparente lloraba durante horas hasta quedarme dormido y no tocar el celular o computadora para nada. Perdí el apetito de un momento a otro. Y si comía era porque no quería que nadie hiciera preguntas, pero no tenía apetito, sólo agua era lo que bebía. 

Dormía aproximadamente tres horas al día, no tenía sueño durante el día ni mucho menos por las noches. ¿Era insomnio? Ni yo lo supe, pero el dolor de cabeza era incontrolable, parecía una bomba de tiempo que explotaría en cualquier milesíma de segundo. 

Nadie me hacía bullying; no quise llamar la atención; no hubo alguien especial que rompiera mi corazón para que haya causado lo que más te temías. En pocas palabras, ninguna persona causó lo que miras a tu alrededor, no te culpo a ti, no hiciste nada malo y si te preguntas si pudiste haber hecho algo para que esto no hubiera sucedido...la respuesta es no. 

El culpable soy yo de que veas mi cuerpo que yace cerca de mi cama, el que escribe estas palabras es el único culpable de lo acontecido aquí, en el momento en que leas esta carta todo se volverá real, pues me he ido causa mía. 

Como lo dije, tenía rupturas mentales, perdí esa motivación en la vida de lo que un día quise ser. Leer ya no ayudaba, ni si quiera mis libros favoritos; escuchar la música que tanto amé y que bailaba como torpe estando solo en casa, lloraba al escucharlas así como al leer lloraba. Yendo al cine que era mi pasatiempo favorito tampoco ayudó. Pero no pude encontrar el porqué lloraba. 

Constantemente venían esos pensamientos suicidas estando en momentos felices, reía pero venía ese pensamiento oscuro que tocaba lo más profundo de mi mente y esa sonrisa la convertía en una cara seria, tan hóstil. Los recuerdos más alegres fueron destruidos en esos instantes; algunos extraños sabían lo que me sucedía y se preocupaban por mí sin conocerme en persona, me decían que siguiera adelante, que todo iba a estar bien y que el futuro sería perfecto para mí, pero yo nunca lo creí. No era que tuviera un pensamiento negativo, simplemente no supe lo que me sucedía, supongo que llegué a esa etapa donde no supe qué hacer con mi vida exactamente; perdí la pasión por hacer las cosas y nunca te pude hablar, ni si quiera le pude hablar a nadie. Mensajes llegaban pero no tenía ánimos para contestarlos, ni mucho menos las llamadas.

Así que decidí comprar la arma que ves en el piso, escribí esta carta pero ¿Para qué? Para que supieras que el culpable de mi suicidio fui yo, yo jalé el gatillo dejando todo el desastre de sangre que desearías que fuera sólo un sueño, no lo es y aquí todo ha terminado. No hay botón de reinicio; fue difícil para mí juntar las agallas para realizar esto, era un dolor dentro de mí y no causa de personas o cosas exteriores. 

Vive tu vida, y no pido perdón si te causo algún daño, estaba pensando sólo en mí al momento de tomar la pistola con lágrimas en los ojos, porque el dolor fue algo inexpicable que tenía durante muchos años. 

No velen mi cuerpo, sólo incinérenme y lancen mis cenizas al aire o al baño si se les da la gana. 






Pero no compartas esto con nadie, destruye la carta después de haberla leído ya que no tiene sentido que el mundo sepa lo sucedido puesto que no hubo causa alguna de mi muerte. 

Estoy fuera.


viernes, 7 de febrero de 2014

A latir juntos, y que esa sea nuestra única arma

¿Por qué siempre tienen que suceder "cosas" para que la gente esté reunida?. La mayoría de las veces son tristezas; nos reunimos por la muerte de un ser amado y la pérdida de alguien tan querido. En otras ocasiones, es cuando ocurre un fatal accidente, ya sea en nuestra ciudad, estado, país, nación o en todo el mundo; en esos momentos de perdición es cuando nos unimos en nuestros lamentos, llantos y dolor. 

Creo que nuestro único error como seres humanos es ese, esperar a que suceda la "tragedia" y mientras eso no pasa es mejor estar alejado hasta que llegue ese día; vivir en un mundo tan complejo, exactamente a veces es difícil. 
Recapacita, no digas nada de lo que puedas arrepentirte, observa primero en ti, conócete, es una tarea ardua pero es el trabajo por donde debemos comenzar. 

Hay demasiadas guerras en este "hermoso" planeta, cada momento, en cada minuto se destroza un pedazo más de él, cada segundo muere alguien inocente; "humanos" que no piensan en el resultado de sus acciones, lo único que les importa es el "poder" que cada "nación" anhela con tanto odio hacia otro país. 

Lo que intento y planeo decir con esto, es que, quizás en un comienzo creemos ser personas tan fuertes; se los demostramos a otras y de igual manera ellos lo hacen, vemos a menudo tantas sonrisas marcadas en diferentes rostros, ya sea en la vida real o en la televisión, pero ¿A qué costo?. Puede ser al llanto de HUMANOS inocentes, esos que casi nunca se muestran. 

Debe suceder algo tan grande que sea capaz de dejarnos una enseñanza clara y concisa, que el mundo en general comience a ser un lugar en armonía, que se detengan toda clase de altercados creados por tonterías y la ambición de uno mismo. El futuro ya esta dando el siguiente movimiento, no dejemos que un cambio tan radical surja entre nosotros, al final somos iguales. 

Comienza creando un cambio en tu ciudad, luego ve por tu país y haz que se esparza por cada rincón del mundo, lo importante es no esperar a que ocurra una desgracia para estar juntos, emprende el viaje ahora, JUNTOS PODEMOS. En ocasiones las desdichas unen a todos.