domingo, 5 de julio de 2015

Al diablo con la niñez, al diablo con la adolescencia, y no olvidemos la adultez

Vamos a resolver esto como adultos
¿Qué hace diferente a un niño de un adolescente, y un adolescente de un adulto? Las diferencias pueden ser grandes y significativas; pero, estar en la etapa de la niñez, adolescencia y adulta, ¿nos hace tan diferentes para ser tan orgullosos? 

Cuando somos infantes nos hacen creer que la vida es una inocencia, nuestros padres nos protegen de lo que hay afuera. Pero, ¿Estarían haciendo lo correcto? 

En cuanto a la adolescencia somos unos seres tan complicados como querer entender si el mercurio es líquido o sólido. Los adultos nos tratan como seres que no saben nada de la vida, pero, ¿Están tan seguros?

¿Con qué derecho puedes decir que una persona necesita estar en cierta etapa para entender ciertas cosas? En lo que a mí respecta, no necesito estar en la niñez para tener un poco de inocencia; un adolescente para hacer lo que se me ocurra y ni un adulto para ser una persona seria. 
No necesitas crecer para darte cuenta que la vida es difícil; sí, el ser una persona adulta conlleva muchas responsabilidades, pero no necesitamos llegar a esa etapa para ya manejar ese tipo de responsabilidades. 

Apuesto que te han dicho: "Deja que tengas tus hijos y vas a saber lo que es bueno" o "Un día vas a estar como yo..." ¿A quién demonios le importa? No necesito tener algo en un determinado momento para diferenciar entre lo que está bien o mal. Somos seres humanos con raciocinio. 
He escuchado historias verdaderas de niños y adolescentes que trabajan desde esa etapa, y de adultos que son tan irresponsables. 

Hay niños y adolescentes que son tan sensatos y pacientes en todo aspecto, que no hacen berrinches; he visto adultos que comenten ciertas estupideces en base a las situaciones pasadas en lugar de las futuras. Adultos que lloran, gritan, golpean a los cuatro vientos, y entonces me pregunto: ¿En realidad somos tan diferentes por estar en cualquier etapa? Por supuesto que no, y el hecho de que digas que porque eres un adulto, hagas menos a un adolescente por no conllevar las mismas obligaciones que tú, me parece totalmente irrelevante. O cuando un adolescente se queja de los berridos de un niño, cuando puedo asegurarte que aún los puedes seguir "cometiendo". 

Toda nuestra vida luchamos por ciertos objetivos sin importar si somos niños, queriendo una pelota; adolescentes, anhelando nuestra vida futura; adultos, preocupados por pagar la hipoteca. Somos tan similares, que somos indiferentes en ocasiones. 

No necesitas ser una persona de mayor a edad para tener conocimiento, ni adulto para vivir como niño, con esa felicidad. 

Efectivamente, soy un adolescente que ha hecho berrinches y que ahora se burla de todo eso porque razonablemente he cambiado a como era en el pasado. Ya no soy aquel niño con un pensamiento tan cerrado, y no pretendo ser un adulto tan preocupado, toda mi vida he vivido por la lucha de mis objetivos, y claramente debo estar preparado. Algunos dirán: "Este "niño" sí que es inocente", volvemos a lo mismos, ¿Están tan seguros que somos diferentes? Aún así, sigo sin creerlo.